Hay tres cosas que nunca vuelven: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida

Proverbio Chino

Las habilidades de comunicación, sean orales o escritas e incluso las no verbales, son fundamentales para una vida exitosa.  Comunicarse es indispensable, pues es la manera de compartir lo que uno siente, piensa, sabe, necesita o desea. Es intercambiar información y relacionarse.

Decía Pericles “el que sabe pensar, pero no sabe comunicar, lo que piensa está en el mismo nivel que el que no sabe pensar”, así de fácil.

Ciertamente alguien pueda tener el don o la facilidad para expresarse.  Sin embargo, se puede aprender a comunicar de manera efectiva.  Se requiere de reflexión y entrenamiento, pero todos lo podemos lograr.  Diría que es muy importante en el manejo de una comunicación eficaz, hacer consciencia de la importancia de la síntesis, la nitidez, la claridad y las emociones -no solo las propias-.  Otra cosa a recordar, es entender que todos percibimos el mundo de manera diferente y, por lo tanto, no debemos perderlo de vista.

Lo que me motiva a compartir esta reflexión tiene su origen en un consejo que recibí hace muchos años de quien ha sido, por mucho tiempo, mi asesor en temas de comunicación.  Él destacaba dos máximas en la comunicación:

  1. Lo que no se comunica, no existe.
  2. Los vacíos de información, se llenan.

La primera es muy simple y no requiere mucha explicación.  Sin embargo y a pesar de que es muy claro que para hacer notar algo, debemos comunicarlo, se nos olvida. Infinidad de veces asumimos que las cosas “se saben” y ¡no!  Se debe cacarear el huevo, dirían en mi rancho.  La segunda infiere que, si no se comunica sobre algo, igualmente la gente se encargará de hacerlo.  Coloquialmente pudiéramos decir que son los chismes, o de manera formal, lo que se conoce como opinion publica.

Por otro lado, uno debe ser consciente que todo comunica: lo que se dice o no, lo que se hace o no.  Debemos interiorizar la importancia de la comunicación no verbal, que inclusive puede expresar más que las mismas palabras. Comunicamos más con lo que hacemos, que con lo que decimos. Cerca del ochenta por ciento del mensaje lo hacen nuestros gestos, nuestra mirada, nuestra posición corporal o nuestro tono de voz. Imaginen ustedes que les realizan una pregunta sobre una situación difícil, y al responder suspiran y se hacen hacia atrás, pero al mismo tiempo dicen que todo está bien con esa situación.  Perdón, pero claramente el lenguaje no verbal respondió de forma más poderosa que las palabras.

Cuida qué y cómo comunicas.  La síntesis es clave, pues el mensaje más eficaz es el que se comprende a la primera. Eugenio d’Ors, periodista y escritor aconsejaba que, entre dos explicaciones, elige la más clara; entre dos formas, la más sencilla y entre dos expresiones, la más breve.

La segunda máxima tiene que ver con la importancia de siempre manifestarse y comunicar cuando consideramos que el tema nos concierne.  Nosotros debemos salir adelante y atajar, comunicando primero el mensaje para manejar, a partir de allí, el mismo.  Esto sirve para dejar sentada la postura y no permitir que otros se adelanten emitiendo el mensaje a su antojo.  Quien comunica primero, suele manejar el mensaje.  Y esto es aún más importante en situaciones negativas, donde suele ser más difícil atreverse a hablar y muchos prefieren el silencio.  Es recomendable comunicar primero y así evitar que el vacío de comunicación se llene con especulaciones. Debe ser uno quien maneje el mensaje, pues así dejamos clara la postura y podemos administrar mejor el desarrollo de la comunicación, minimizando daños o inclusive, lograr voltear la tortilla a nuestro favor.

En comunicación lo importante, hay que repetirlo muchas veces.  Y lo importante es lo que yo llamo “el mensaje”, pues las personas solo recuerdan lo relevante. Al diseñar tu comunicación, debes elegir qué es lo que deseas que tu audiencia recoja: sintetizar, y repetir en distintas ocasiones para que se quede en la mente del receptor.  Como señalaba perversamente Joseph Goebbels: una mentira mil veces repetida, se convierte en verdad.

Escuchar es otro de los dones de un buen comunicador; escuchar para entender el mensaje y las entre líneas es fundamental, como lo es también el conocer a tu interlocutor o audiencia.  De esta forma sueles ser mucho más efectivo en la búsqueda de empatía, y así nuestra narrativa e interacción, serán ganadoras.

Creo que el mundo actual se carece de buena comunicación. Por un lado, son pocas las personas que realmente interiorizan la importancia de comunicar bien.  Las redes sociales han reducido la calidad de los mensajes con formatos cortos y emoticones que propician una reducción, no solo de la utilización del lenguaje, sino peor aún, de la capacidad de reflexión.  Leía en el periódico hace no mucho que el idioma español tiene cerca de 300 mil palabras; y mostraban el contraste que mientras el libro Don Quijote contiene 22,939 palabras diferentes, una canción de reggaetón tiene en promedio solo 30.  Esto refleja que las nuevas generaciones han reducido la riqueza del lenguaje y, por consiguiente, la capacidad de transmitir y reflexionar. Así que ya se pueden imaginar el nivel de comunicación, su efectividad y comprensión en estos días.  Por lo tanto, promover la lectura es fundamental para revertir esta tendencia; al igual que escribir, puesto que obliga a ordenar las ideas. En conclusión, la comunicación es uno de esos aspectos capaces de afectar no sólo la vida profesional, sino también la vida personal.  Transmitir correctamente los mensajes es esencial, y si se hace de la mano de las emociones correctas, es una herramienta poderosísima que moviliza masas.  Así que, Al Chile, no desperdicies el poder desarrollar esta maravillosa habilidad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *