“Cada partido presupone el desafío de jugar mejor que el anterior”

Marcelo Bielsa, ex DT de Argentina

Han pasado 90 minutos del partido de ida.  Mismo que expliqué en mi entrega anterior.  Intenso, peleado, ríspido en ocasiones; el marcador final sigue en suspenso; goles anotados y recibidos; faltas, tarjetas de amonestación, y mucho esfuerzo dejado en la cancha.

El juego me dio información importantísima sobre cómo enfrentar el partido de vuelta. Gracias a la pausa que hay entre ambos partidos, es que pude hacer los ajustes para intentar salir con la victoria en la vuelta.   Reflexioné sobre aquello que me funcionó en la ida, pero más importante, sobre lo que ignoré y hoy veo con claridad que me hace falta.   Algunas de esas cosas ya las conocía, pero las abandoné y no las utilicé; otras tuve que aprenderlas y ponerlas en práctica.  En estos años de reflexión, he asimilado algunas cosas.

Tengo ahora más claridad acerca de mis fortalezas, debilidades y áreas de oportunidad, así como las del rival al que enfrento.  Hoy puedo describir a mi contrincante con mayor claridad.  Claramente me roba la tranquilidad y siempre está buscando perturbarme.  Es muy hábil; es creativo, mañoso; es incansable y con un afán dominador casi imperturbable; me engaña siempre y me convence a veces.  Está muy bien preparado. Obviamente el contrario también ha aprendido conmigo del primer partido, y eso lo hace aún más fuerte de vencer.  Mi rival se llama ego y juega con todos sus demonios asociados. Me he propuesto vencerle, y en mi opinion, triunfaré si logro someterlo.

Mi partido de vuelta ya comenzó, y déjame te cuento cómo me está yendo.

Aprender de la experiencia del primer partido es fundamental.  Sin embargo, para aprender tienen que pasar dos cosas forzosamente: reflexión y consciencia.  Sin la primera, no es posible la segunda.  La primera ayuda a mirar las cosas con distinta perspectiva; la segunda a interiorizar para poder cacharte y no caer en los mismos errores.  Esto suena relativamente sencillo, pero requieren de una enorme voluntad que, en mi experiencia, se habilita cuando la vida te da un fuerte golpe.  En mi caso, yo iba muy bien en el primer partido, controlando el juego, dominador, y de repente, un par de situaciones inesperadas me voltearon el juego.

He estado haciendo mi tarea consciente; hoy estoy convencido del once que propongo como alineación para el partido de vuelta.  Me queda claro que, si hubiera hecho la tarea de estos últimos años antes del partido de ida, ¡hubiera sido un fenómeno!, pero bueno, desafortunadamente aprendí tarde; ¡pero aprendí! pues habrá quien se la juegue con los mismos once; yo no.  Por fortuna tenía esos jugadores en el banco y los he preparado para el juego, pues hoy considero que son más adecuados para enfrentar la vuelta.

Mi once para el cotejo se conforma con jugadores que dominan más la esencia del juego, del ser; de nuestros sentimientos, motivaciones, creencias, emociones. Conservo algunos del primer partido, pero sumo otros que me permitirán actuar más libre y menos condicionado.  Deja te recuerdo rápidamente la alineación que use en el primer partido: Deseo de aventura, Valentía, Ambición, Audacia, Astucia, Disciplina, Inteligencia Emocional, Comunicación, Asertividad, Observar y analizar (antes que hablar y concluir) y Aprender, aprender y aprender.  Todos ellos siguen en el equipo, pero ahora estos son los que llevan el tramite del juego.  Y te los describiré en forma de consejos:

Con este equipo estoy enfrentando la vuelta y creo voy bien.  Obviamente mis jugadores del primer partido siguen conmigo, pero decidí, a consciencia, que con estos voy por el triunfo, que en mi caso he definido como estar tranquilo y en paz, es decir, conseguir estar quieto en lo incómodo. Y aunque puede parecer muy convincente esta lista, entiendo que cada uno tiene un once ideal.  Este es el mío.

Así que el mejor consejo que puedo darte es que enfrentes tu partido con optimismo, buen humor y energía. Si logras respetar las reglas del Fair Play -de las que hablaré a profundidad en mi próxima entrega- te aseguro que saldrás triunfador: quiérete y quiere mucha gente; libérate y deja ser libres a los demás; aquiétate y ofrece quietud al resto.  Con eso, si no ganas la final, Al Chile te digo que te darán, sin dudarlo, el trofeo al juego limpio.

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