“La inteligencia es la capacidad de adaptarse al cambio”

Stephen Hawking

Creo firmemente que la flexibilidad es una virtud de los inteligentes.  Para comenzar a sostener mi argumento quiero que miremos el cuadro al que nos enfrentamos: vivimos una vida que por definición es suspenso y sorpresa; dentro de nosotros habita un ego caprichoso e inflexible; además, estamos rodeados de cerca de 8 mil millones de personas que piensan y afrontan la vida de manera distinta.  En esa realidad indubitable, si uno no es flexible, se verá inmerso en una interminable pelea y sufrimiento autoimpuesto.

Si buscamos la definición de inteligencia, esta es la facultad de la mente que permite aprender, entender, razonar, tomar decisiones y formarse una idea determinada de la realidad.  Como hay 8 mil millones de visiones distintas de la realidad, es fundamental considerar que la flexibilidad es un elemento inherente a la inteligencia.  Es aquella que nos permite desarrollar la habilidad de abrir nuestra mente para comprender la realidad desde distintas perspectivas.  Es una virtud que nos permite adaptarnos mejor a este entorno dinámico, diverso, sorpresivo y cambiante.

Recuerdo una anécdota maravillosa que ayuda a entender este concepto.  De regreso de un viaje a Indonesia, un alto ejecutivo de la empresa en la que trabajaba y que llevaba la responsabilidad de ejecutar la compra de una compañía al gobierno de ese país, venía rumiando de coraje pues pasaban meses y no se podía concretar.  De pronto dice: “pero es que ¡cuándo va a cambiar esta gente!; ¡cuándo van a entender que así no son las cosas!; en Europa se hacen las cosas correctamente”, y mi jefe, que lo escuchaba con atención, sabiamente le respondió: “¿sabes cuándo van a cambiar? ¡Nunca! Son indonesios y ellos hacen las cosas así.  Recuerda que allí, el distinto eres tú, no ellos”.  Creo que tengo poco que agregar a tan contundente lección.

Este ejemplo demuestra que la vida diversa, que hay muchas visiones de las mismas cosas y que el ego, si no lo dominamos, nos pasa factura.  Por tanto, la flexibilidad es una virtud que debemos desarrollar, quizás -para mí- la cualidad más importante de la inteligencia.  Es la que nos permite tolerar y manejar con eficacia esta torre de Babel sin alterarnos.  Es la que nos da la capacidad de pensar de manera distinta.  Es la que nos permite navegar tranquilamente en la incertidumbre.  Es la que nos ayuda a adaptarnos y resolver problemas de manera creativa.  Es la que nos ofrece la posibilidad de tener una vida más placentera y a la vez, incorporar nueva información expandiendo nuestras fronteras de conocimiento.

Como del dicho al hecho hay mucho trecho, déjame compartirte lo que considero puede servirte para desarrollar maleabilidad en nuestra cabeza y poder ser más flexible.  En primer lugar, acepta lo que esta sucediendo.  Esto no es relativo al conformismo, sino mas bien a entender que el presente, es lo que es. Es una situación que esta pasando.  Segundo, apaga el componente emocional.  Son solo cosas pasando, por lo que, en ese momento, obsérvate y calla al ego, quien rápidamente desea actuar en base a lo que considera correcto.  Luego observa y analiza con apertura lo que ocurre, desconectando tus creencias.  Indaga, debate, profundiza.  Sé consciente que nadie es dueño de la verdad; que hay infinitas alternativas y posturas válidas.  Cada situación es una oportunidad para aprender y desarrollar tu creatividad y conocimiento.

Si practicas esa gimnasia constantemente, particularmente con aquellas cosas que te mantienen rígido, Al Chile que vas a demoler esa resistencia que es la que te impide ser flexible.  No es un ejercicio de aceptar todo lo que viene del exterior, es más bien una oportunidad de ver las cosas con otro prisma para complementar y aprender más.

Como dice Francis Picabia, de manera un poco absurda, pero contundente: “nuestra cabeza es redonda para permitir a los pensamientos cambiar de dirección”.

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