Diría que desafiar límites, ser flexible y usar con juicio lo que se sabe

La época de la universidad me trae gratos recuerdos.  Obvio que algunos de ellos me sirven para la reflexión.

El buen amigo Bernardo siempre obtuvo excelentes notas; era un tipo disciplinado y callado, daba la impresión de ser tímido.  En el salón, se sentaba al frente y prestaba cabal atención a los profesores mientras tomaba unas notas espectaculares. Al salir de clases, le dedicaba tiempo al estudio, siempre apegado a lo que decían los libros y no se permitía salirse del libreto.  Era de esos estudiantes obstinados y poco flexibles.

Leopoldo, era un tipo jovial y despreocupado que se sentaba siempre en la fila de atrás, lejos del profesor.  No ponía mucha atención, pues le interesaba más conversar y estar al día en todo.  Sin embargo, cuando lo hacía, captaba de inmediato las ideas.  Al salir de clases, no le dedicaba mucho tiempo al estudio, solo al último y lo necesario.  Era un estudiante que le sacaba el máximo a lo mínimo; digamos que se las ingeniaba para pasar, y no le iba mal.

Por otro lado, recuerdo a Héctor, un tipo abierto y conversador y muy amable con todos; no se sentaba al frente, más bien lo hacía de manera aleatoria para estar cerca de los amigos.  Era relajado, de esos que expelen buena onda y poco estrés.  Pelo largo, arete y vestimenta despreocupada.  Abierto a todos los temas y a todas las conversaciones.  Se notaba que aprendía rápido, las pescaba en el aire dirían en mi tierra.  No parecía que le dedicara mucho tiempo al estudio, pues con la clase, le abonaba bastante.  Sus notas no eran campeonas, pero si arriba del promedio. 

Estos tres personajes, con sus características y personalidades diferentes, eran tipos inteligentes.  Obviamente, las notas del colegio o la universidad, si bien importantes, no son una medida real de dicho talento, pues este se manifiesta de muchas maneras, y es por ello que quiero ofrecerte mi reflexión respecto de la inteligencia.

¿Te has preguntado que es para ti ser inteligente? ¿Qué valoras para calificar?, bueno pues te voy a dar mi opinión. Para mí, la inteligencia tiene que ver con tres cosas:

1) la flexibilidad que le permites a tu mente,

2) la capacidad que tienes para desafiar los límites de tus creencias y,

3) la habilidad para usar o desechar la información que posees.

Hablemos de cada uno de ellos.

Por flexibilidad me refiero a que tu mente sea maleable con una profunda capacidad para desaprender.  Es no casarnos con nuestras ideas, es aceptar que no se es dueño de la verdad.  Es usar nuestra mente como una liga, estirando el conocimiento mediante la suma y resta de cosas para complementar nuestra visión de las mismas.  Es vivir con la frescura de no tener ideas fijas e inamovibles. Es la habilidad de usar distintos lentes para observar, y apertura para reflexionar.  Es curiosidad.  Es algo que quizás le hacía falta a Bernardo.

Poseer la capacidad de desafiar nuestros límites y reconocer todo aquello que reta nuestras creencias es quizás, el mayor ejercicio mental que podemos hacer para ayudarnos a expandir nuestro conocimiento.  Es la valentía de caminar constantemente por los bordes explorando lo nuevo, lo distinto, lo que nos plante cara.  Es aceptar que en la medida que expandimos nuestras fronteras, ganamos.  Es evadir el condicionamiento de la mente, desafiando la comodidad de lo conocido por disfrutar la incomodidad de la aventura.  Es humildad.  Es la personalidad de Héctor.

Finalmente, es la capacidad de utilizar efectivamente lo que tenemos en la cabeza.  Es decidir qué, cómo, cuándo y dónde.  Es la habilidad de maximizar el potencial de lo conocido para obtener lo que deseamos.  Es la plasticidad de saber que, para ser efectivo, no todo sirve para lo mismo: a veces hay que ignorar, o tomar de menos o usar de más.  Es saber utilizar lo que tenemos con buen juicio.  Es astucia, lo que utilizaba Leopoldo. Al Chile que la inteligencia es un conjunto de habilidades complejas que van más allá del pensamiento lógico, la planificación o la resolución de problemas.  Es la manera como le damos a nuestra mente la flexibilidad de la curiosidad; por lo que si te cachas siendo firme en un argumento, detente a pensar si es por inflexible, pues tal vez tu ego te juega la mala pasada de no querer aprender algo nuevo.  De la misma forma, si ves que una cosa te altera por desafiar tus creencias, para y reflexiona, pues quizás te estas perdiendo de una oportunidad para expandir tu marco de referencia y aprender.  Finalmente, recuerda que uno hace limonada con sus limones y que dependerá de tu astucia para que esta salga sabrosa.  Como dice Howard Gardner: “No es lo inteligente que eres lo que importa, lo que realmente cuenta es cómo es tu inteligencia”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *